viernes, 12 de septiembre de 2014

Doctores en plagios Hay escándalos y hay escándalos alemanes. Un escándalo fue la trama de financiación ilegal que en 1999 tumbó a los patriarcas democristianos Helmut Kohl y Wolfgang Schäuble. Habría sacudido a cualquier partido en cualquier democracia. Pero el que costó la semana pasada la cartera de Educación a Annette Schavan, aliada política y amiga personal de la canciller Angela Merkel, es un escándalo propiamente alemán. Schavan dimitió después de que la Universidad de Düsseldorf le revocara el título de doctora por plagios en una tesis defendida en 1980, a los 24 años. No fue la primera. Dos años antes, el ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg dimitió tras perder su grado de doctor en un caso similar. Las evidencias se acumularon gracias a las aportaciones anónimas en página de Internet abierta a la participación. Se confirman así dos viejas pasiones alemanas: la (inquietante) de aleccionar o amonestar al prójimo por cualquier nimiedad y la (arrebatadora) que sienten por los títulos académicos. Los buscadores de plagios dicen que no cazan, que documentan. En 2011 se organizaron en torno a GuttenPlag, una página de Internet que funciona con el sistema wiki: cualquiera puede participar y escribir. Con este método fueron cerrando huecos en la tesis doctoral que el barón de Guttenberg, estrella conservadora de la Unión Social Cristiana (CSU) bávara en el Gobierno de Merkel, había terminado en 2007. Empezaron cuando un jurista descubrió 24 plagios en la tesis, pero aún se desconoce al verdadero fundador de la wiki, que usa el seudónimo PlagDoc. En poco tiempo, el enjambre de cazadores había descubierto plagios en el 94% de las páginas. Recordándolo, el catedrático berlinés Gerhard Dannemann se reía el viernes entre dos exámenes orales de la Universidad Humboldt: “Era tremendo, estaba todo plagiado, usaba cualquier cosa” ajena. Eso sí, “el par de frases que interponía entre plagio y plagio se corresponden sin duda con el estilo de escribir y hasta de hablar de Guttenberg”. El que haya escuchado en persona alguno de los engolados discursos del telegénico barón se hará una idea. Alemania es el país de los ‘doktoren’. La abreviatura Dr. figura en tarjetas, buzones, DNI y pasaportes Dannemann es una de las escasas caras que se le pueden poner a VroniPlag, la wiki heredera de la que tumbó a Guttenberg. Casi todos los demás se mantienen en el anonimato. El administrador de la web, un matemático cuarentón que usa el apodo Hindemith, explica que todos trabajan en su “tiempo libre, perdiendo dinero”. Hindemith entiende que desde el extranjero “todo esto es difícil de concebir”, pero, sin sombra de pretenciosidad, explica al teléfono que “es importante combatir la ciencia vista como espectáculo o como entretenimiento”. Doctor a su vez, defiende que “la ciencia esté comprometida con la verdad”. Por eso ve “mucho más graves los plagios cometidos por académicos y científicos, que dificultan la busca de la verdad”. Nada en sus serenas explicaciones suena a fanatismo o a afán denunciatorio: los plagiarios le dan “algo de pena, pero un trabajo se publica para que esté abierto a la crítica y al examen”. Dannemann está de acuerdo en que lo más peligroso son los científicos plagiarios, pero apunta que “en Alemania, estos títulos tienen una relevancia social que para la ciencia es irrelevante o hasta nociva: demasiados se doctoran sin tener aspiraciones científicas o académicas”. Es aquí donde quedan los Guttenberg, personas que hicieron sus tesis como palanca para una carrera política o empresarial. Alemania es el país de los doktoren, el de la abreviatura Dr. en sus tarjetas de visita, en los buzones o hasta en el DNI y en los pasaportes. “Y la mayoría solicita figurar así al empadronarse”, dice un alto funcionario de Berlín. Cada año obtienen el título de doctor 25.000 alemanes. tomado de: http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/15/actualidad/1360956192_796560.html

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